Sin embargo, hoy me di cuenta que las películas para niños sí han cambiado, aunque no necesariamente con el año. Ahora la historias ya no hablan sólo de princesas y príncipes, dándole al mundo anorexia y vigorexia. Hablan sobre la amistad, el valor, los tiranos que siguen presente y el honor que debe preservarse. Qué bueno que eso haya cambiado, quizá signifique que se está gestando una generación de revoltosos, la chispa encendida que completará el giro de 360° que hemos comenzado a dar.
Cuando era pequeña sabía todos los diálogos de La Cenicienta y La Bella Durmiente, iba a misa todos los domingos y aún así no salí tan mal. Debe ser la mala memoria que me cargo. Espero que los que vean Cómo Entrenar a tu Dragón y Kung Fu Panda tengan mayor retención que la que he demostrado con los años.
Salud.

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