miércoles, 8 de enero de 2014

El peor de los pecados: esperar

No me gusta esperar las cosas porque nunca llegan. Pasa lo mismo con aquellas que me emocionan o platico antes de tiempo. Pocas veces ven la luz y se vuelven acciones frustradas. Hoy voy a creer que, lejos de ser mala suerte, ha sido el destino; simplemente no estaban escritas. Y también voy a creer que con la tesis será diferente: espero su fin, me emociona contarlo y en tres semanas estará casi terminada.




FIN

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