¿Quieres saber por qué escribo en realidad?
Escribo para que algún día me leas. Para que alguna noche de insomnio, de esas que se hacen más
frecuentes con la edad, encuentres una crónica sobre tu jugador de basquetbol
favorito y al leerla te transportes a su lado, para que sientas que lo conoces de toda
la vida. Escribo para que te emociones como un niño con sus juguetes nuevos,
para que te detengas en cada línea, saborees la experiencia y se haga real el
sueño de respirar su mismo aire.
Escribo para que al final del mar de emociones leas mi
nombre y sonrías al darte cuenta de tu mala memoria. ¡Cómo no pude darme cuenta antes que eras
tú! pensarás al recordar las cartas, incluso aquellas que no llegué a darte.
Patético, lo sé. Pero funciona. Nunca sabré si me has leído,
mucho menos si te ha importado. Por eso es una motivación nunca se irá. Tantos mensajes que gastaste diciéndome que no dejara de escribir no
se habrán desperdiciado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario