lunes, 15 de noviembre de 2010
Cambios
lunes, 25 de octubre de 2010
And I could tell, by the look in her eyes that she wasn’t coming back. I could tell this is it, this is the end.
Her eyes were sparkling, full of tears, sadness, and fear. And I knew my eyes tell exactly the same things. Madness.
I couldn’t even cry, I didn’t want her to remember me crying (like she has never seen me cried), but I couldn’t smile either. The only thing I could do was to exist. Stand there, in front of her and listen to the softly rumor of the sea.
sábado, 9 de octubre de 2010
Amiga
No hay palabras para describir lo que sientes ¿cierto? No hay nada más después de lo que pasó. Sólo queda vacío. Un hueco que parece ocupar todo el espacio dentro de tu pecho. No hay nada que al hacer o decir pueda cambiar tu sentir. No hay nada que reemplace lo que has perdido.
Y tienes toda la razón. Nunca encontrarás nada igual. Nada te hará sentir como él te hizo sentir. Jamás nadie te querrá como lo hizo él. Estás sola, estás sin él. Y obviamente no importa todo lo que tengas, nada se compara con lo que tenías con él.
Pero así es la vida. Así es tu realidad. Él ya no está, pero la vida sigue. No trates de llenar ese vacío. Atesora el hueco en tu pecho como un monumento al pasado. Siente el dolor de los pies a la cabeza. No saques un clavo con otro.
Pero date cuenta de que estás igual de sola que antes de su llegada. Su partida puede haber cambiado tu vida, pero no cambia lo que viene. Es solo algo más que debías conocer.
Ahora pon todos los recuerdos junto al hueco. Debe de haber armonía en tu corazón. Guárdalos bien, no vaya a ser que un día por accidente se salgan. Guárdalos tan bien que olvides que están ahí. Te tomara tiempo, pero lo lograrás cuando menos te lo esperes
En este momento tienes un corazón roto, pero pronto tendrás un corazón sabio, lleno de recuerdos y un pequeño hueco que te hará seguir recordando. No te acongojes. Todo estará bien.
sábado, 2 de octubre de 2010
Tu, ellos y todo
Y ellos en sus cajas de cristal olvidaron lo que en realidad eran. Pasaron tanto tiempo pensando en lo que podían ser que olvidaron de dónde venían y quiénes los acompañaban. Ahora solo quedan palabras que intentan contar una historia que seguramente pocos entenderán.
¿Cuándo estas seguro de haber obtenido lo que querías? ¿Cuándo dejas de ser lo que eres y te conviertes en lo que quieres ser? Seguramente cuando te sientes cómodo, seguro y en relativa paz. Pero esto no es suficiente, es necesario que todo sea como tú quieres, que todo sepa lo que tú eres.
Cuando a tus ojos todo es como debe de ser, tu felicidad consiste en sentarte y ver como pasa la vida que diseñaste minuciosamente. Tu trabajo es vigilar que todo siga así, que nada se salga de los esquemas que con tanto esfuerzo planteaste. Tu deber, que todo siga igual.
Así que te encierras en tu caja de cristal, allá en lo alto, sin miedo a caer porque confías en lo que has logrado, sin darte cuenta de que todo no es como tu crees. Todo cambia sin que te des cuenta, todo pasa y tú no puedes verlo, no puedes saber lo que todo se siente. Poco a poco dejas de recordar que tú vienes de todo, que con todo tienes que vivir y con todo morirás. Dejas de sentir todo para sentirte solo a ti.
Y entonces tú, solo tú, te conviertes en ellos, en una masa que ha olvidado, que ignora y desprecia a todo. Lástima por ellos que no conocerán el confort que todo puede dar porque ellos en sus cajas de cristal olvidaron lo que en realidad eran.
martes, 21 de septiembre de 2010
jueves, 9 de septiembre de 2010
lunes, 6 de septiembre de 2010
Atardecer
sábado, 28 de agosto de 2010
jueves, 26 de agosto de 2010
Creo en el destino
miércoles, 25 de agosto de 2010
Fue un sueño
martes, 24 de agosto de 2010
Dónde
Irte
Lo mejor que podrías hacer es irte. Solo vete y no mires atrás. No te preguntes que pudo haber pasado ni si yo también volteé la cabeza sobre el hombro. Ya no es importante el hubiera porque no tendremos un habrá.
lunes, 23 de agosto de 2010
Si
domingo, 22 de agosto de 2010
Terminando
Y su mirada me dijo que ya no iba a volver, que este era el final de nosotros, el fin de la historia, el fin del camino. Ni siquiera necesitó palabras, sus ojos lo dijeron en lugar de su boca. Con un simple pestañeo, supe que nunca más volvería a verla.
Sus ojos destellaban, llenos de amor, tristeza… pero destellaban porque estaban rebosando de lágrimas, lagrimas que yo no me atrevía a secar, por miedo a perder el control y rogarle que no se fuera, que no me dejara, por miedo a caer a sus pies una vez más y pedirle que se quedara.
Pero ese no era su destino, ella no pertenece aquí y no puedo obligarla a quedarse. No le haría eso. Se que yo pasaré toda mi vida encerrado en este lugar, pero ella hará grandes cosas; viajara por el mundo, conocerá todos los lugares con los que soñábamos cuando éramos niños, visitara a sus parientes lejanos para recordar por qué hacia años que no iba a verlos, conocerá un nuevo amor y se olvidará de mí. Y cuando sea tan vieja como su abuela lo es en este momento, me recordará, querrá venir a buscarme y lo hará. Hará un viaje desde Escocia o Nueva Zelanda hasta su ciudad natal, sólo para descubrir que su primer amor está más lejos de lo que pensaba, en tiempo y espacio, que murió que mismo día que ella se marchó. Que murió de amor, o más bien, de la falta de su amor.
Archivo del blog
-
►
2013
(14)
- ► septiembre (1)
-
▼
2010
(14)
- ► septiembre (3)