sábado, 2 de octubre de 2010

Tu, ellos y todo

Y ellos en sus cajas de cristal olvidaron lo que en realidad eran. Pasaron tanto tiempo pensando en lo que podían ser que olvidaron de dónde venían y quiénes los acompañaban. Ahora solo quedan palabras que intentan contar una historia que seguramente pocos entenderán.

¿Cuándo estas seguro de haber obtenido lo que querías? ¿Cuándo dejas de ser lo que eres y te conviertes en lo que quieres ser? Seguramente cuando te sientes cómodo, seguro y en relativa paz. Pero esto no es suficiente, es necesario que todo sea como tú quieres, que todo sepa lo que tú eres.

Cuando a tus ojos todo es como debe de ser, tu felicidad consiste en sentarte y ver como pasa la vida que diseñaste minuciosamente. Tu trabajo es vigilar que todo siga así, que nada se salga de los esquemas que con tanto esfuerzo planteaste. Tu deber, que todo siga igual.

Así que te encierras en tu caja de cristal, allá en lo alto, sin miedo a caer porque confías en lo que has logrado, sin darte cuenta de que todo no es como tu crees. Todo cambia sin que te des cuenta, todo pasa y tú no puedes verlo, no puedes saber lo que todo se siente. Poco a poco dejas de recordar que tú vienes de todo, que con todo tienes que vivir y con todo morirás. Dejas de sentir todo para sentirte solo a ti.

Y entonces tú, solo tú, te conviertes en ellos, en una masa que ha olvidado, que ignora y desprecia a todo. Lástima por ellos que no conocerán el confort que todo puede dar porque ellos en sus cajas de cristal olvidaron lo que en realidad eran.

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