Escribirte es como dejar botellas a la deriva, lo hago con
la esperanza de que un día por casualidad o cualquier otra fuerza del universo,
lleguen a ti y sepas que aún pienso en ti. Que así como un día escribí lo que
sentía en un papel, hoy lo hago en algo aún más volátil.
Me tranquiliza saber que tenía razón, que detrás de todas
tus palabras no dichas había el mismo sentimiento que inspiró las mías
escritas. Que lo nuestro no fue fugaz e intrascendente, que hay algo de mí en
las decisiones que tomas y te distraes cada que puedes pensándome. Así como le
pasa a la pobre cabeza que llevo sobre los hombros más a fuerzas que de ganas.
Y no sé si eso lo hace mejor o peor, saber que tenía razón,
pero satisface un poco al Narciso que todos llevamos dentro. Me quedo un poco
más tranquila de saber que sin saber pasamos por lo mismo.
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