sábado, 28 de agosto de 2010

Bésame o déjame. aunque preferiría que hicieras las dos.
La vida es mejor cuando no estás tu. No hay dolor. No hay lágrimas ni sollozos. No hay gritos de amargura, sólo silencio. Silencio acompañado de vacío, en la habitación y en mi pecho. Vacío enredado con decepción, soledad, amargura... Pero nada de eso importa si antes de irte me besas.

jueves, 26 de agosto de 2010

Creo en el destino

Fue la vibración del piso lo que me hizo salir del estado previo al quinto sueño. La vibración y el ruido del motor, no cualquier motor, del motor de ese maldito camión que pasa todos los días a la 1:23 am.
Después del viaje que acababa de tener, lo único que quería era dormir. Un zapato se atravesó en mi camino a la cama y una playera sucia se convirtió en mi almohada.
Debí hacer algo bien ese día para toparme con el zapato; de no haber sido así, habría llegado a la cama, mi ropa se hubiera ensuciado y habría tenido que bañarme un día antes de lo planeado.
Pero solo tuve que cambiar las sábanas bañadas en sangre y hacer una llamada.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Fue un sueño

Soñé contigo. Sé que eras tu porque nadie más tiene tan mal gusto para vestir; dudo que alguien más, que siga vivo, tenga una chamarra negra como esa que siempre usas, ni unos pantalones de mezclilla tan raídos como esos que un perro rasgó en uno de tus días de borrachera.
Sé que era un sueño porque venías hacia mi corriendo. Tu no corres ni siquiera si tu vida depende de ello, he ahí el por qué de los pantalones rotos; además, no tendrías porque venir hacia mi si estás con ella. Por eso se que estaba soñando.

martes, 24 de agosto de 2010

Dónde

Regálame un cielo con dos lunas. Sácalo de tu cartera y ponlo en mi bolsa para no perderlo.
Elige bien qué lunas me darás porque un recuerdo así debe ser cuidadosamente escogido. Sitúalas bien en el firmamento, no con coordenadas ni ángulos, usa sólo la imaginación. Acomódalas bien para poder verlas siempre y para que el sol no las queme. No olvides tampoco en que bolsa lo guardé, porque seguro mañana te preguntaré en dónde demonios deje mi mejor sueño.

Irte

Lo mejor que podrías hacer es irte. Solo vete y no mires atrás. No te preguntes que pudo haber pasado ni si yo también volteé la cabeza sobre el hombro. Ya no es importante el hubiera porque no tendremos un habrá.

lunes, 23 de agosto de 2010

Si

Si me quisieras, hoy estarías aquí, sentado en la incómoda silla junto a mí, aburriéndote conmigo. Si me quisieras, no te habrías ido, la silla incómoda sería una banca a la orilla de la playa y el aburrimiento sería felicidad.
Si me quisieras hubieras puesto más atención y habrías visto venir los faros del coche enfrente de nosotros, pero estabas demasiado ocupado viéndome dormir.
Pero ¿qué digo? Claro que me quieres, si no me quisieras no me hubieras llevado a ese claro lleno de flores, no me hubieras regalado ese primer beso ni me hubieras aguantado esos días del mes. Lástima que la banca a la orilla de la playa sea en realidad una asiento impersonal en una sala de emergencias y la felicidad tristeza mezclada con dolor.

domingo, 22 de agosto de 2010

Terminando

Y su mirada me dijo que ya no iba a volver, que este era el final de nosotros, el fin de la historia, el fin del camino. Ni siquiera necesitó palabras, sus ojos lo dijeron en lugar de su boca. Con un simple pestañeo, supe que nunca más volvería a verla.

Sus ojos destellaban, llenos de amor, tristeza… pero destellaban porque estaban rebosando de lágrimas, lagrimas que yo no me atrevía a secar, por miedo a perder el control y rogarle que no se fuera, que no me dejara, por miedo a caer a sus pies una vez más y pedirle que se quedara.

Pero ese no era su destino, ella no pertenece aquí y no puedo obligarla a quedarse. No le haría eso. Se que yo pasaré toda mi vida encerrado en este lugar, pero ella hará grandes cosas; viajara por el mundo, conocerá todos los lugares con los que soñábamos cuando éramos niños, visitara a sus parientes lejanos para recordar por qué hacia años que no iba a verlos, conocerá un nuevo amor y se olvidará de mí. Y cuando sea tan vieja como su abuela lo es en este momento, me recordará, querrá venir a buscarme y lo hará. Hará un viaje desde Escocia o Nueva Zelanda hasta su ciudad natal, sólo para descubrir que su primer amor está más lejos de lo que pensaba, en tiempo y espacio, que murió que mismo día que ella se marchó. Que murió de amor, o más bien, de la falta de su amor.