lunes, 8 de julio de 2013

El fin de la historia

Y es que después de ti, ya nada volverá a ser como antes, marcaste un antes y un después en mi vida. Lo supe cuando me percaté de cuánto había cambiado mi letra, mis ideas, sentimientos y razón. Sin quererlo, voy a tenerte presente en el inconsciente para siempre. Los momentos se han quedado grabados en todo mi cuerpo. Lo lograste: voy a recordarte. Y te odio un poco por ello, porque tendré que vivir contigo, compartir mi todo con tu ausencia; peor aún, tendré que hacer todo eso sabiéndote lejos y con alguien más.

Al menos sé que tú también compartirás el resto de tus días conmigo y alguien más, en un ir y venir del que difícilmente te salvarás. Lo siento, pero es verdad: ahí estaré, en tu recuerdo… en unas cuantas líneas emborronadas por el tiempo, en esas hojas gastadas a las que volverás cuando la rutina te fastidie.

Y aunque sé que me recordarás, me dueles. Porque me recordarás, me dueles. Me duele lo que fue y lo que no fue; me dueles en cada rincón, en cada beso… en cada lugar que estuviste, me dueles.


Al menos el dolor pasará; nada dura para siempre. Solo espero que pase y se vaya antes de que me mate la esperanza una vez más.