Y es que después de ti, ya nada volverá a ser como antes,
marcaste un antes y un después en mi vida. Lo supe cuando me percaté de cuánto
había cambiado mi letra, mis ideas, sentimientos y razón. Sin quererlo, voy a
tenerte presente en el inconsciente para siempre. Los momentos se han quedado
grabados en todo mi cuerpo. Lo lograste: voy a recordarte. Y te odio un poco
por ello, porque tendré que vivir contigo, compartir mi todo con tu ausencia;
peor aún, tendré que hacer todo eso sabiéndote lejos y con alguien más.
Al menos sé que tú también compartirás el resto de tus días
conmigo y alguien más, en un ir y venir del que difícilmente te salvarás. Lo siento,
pero es verdad: ahí estaré, en tu recuerdo… en unas cuantas líneas emborronadas
por el tiempo, en esas hojas gastadas a las que volverás cuando la rutina te
fastidie.
Y aunque sé que me recordarás, me dueles. Porque me
recordarás, me dueles. Me duele lo que fue y lo que no fue; me dueles en cada
rincón, en cada beso… en cada lugar que estuviste, me dueles.
Al menos el dolor pasará; nada dura para siempre. Solo espero
que pase y se vaya antes de que me mate la esperanza una vez más.

1 comentario:
¡increíble!
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