domingo, 28 de octubre de 2012

Sin saber y sin querer

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de asistir a un concierto increíble en la UNAM Campus Morelia; me atrevería a decir que han sido los mejores acordes que he escucho dentro de ese auditorio. A la entrada nos dieron una hoja bastante grande de papel y una crayola; antes de iniciar, el pianista de la banda nos dijo que era para que dibujáramos algo, lo que fuera que nos inspiraran. Escuché las dos primeras canciones sin saber realmente qué hacer, ya que siempre he sido una pésima dibujante. Pero escribir no se me da tan mal (creo), así que dejé fluir las palabras.

Vale la pena decir que estaba llegando al fin de una semana bastante caótica, de esas que te hacen cuestionar hacía donde vas y en las que, después de mucho meditar, no llegas a nada. Me sentía en un limbo de ideas y de toma de decisiones que me tenía poco más que hasta la madre, ya no quería pensar en nada ni en nadie. ¡Y encima de todo me había tocado un color amarillo patito que ni siquiera se distinguía en el papel!

En fin, el resultado de esos cuarenta y tantos minutos de música fue esto: 

           Y ellos seis, aunque absortos en lo que hacían, sabían que su música inspiraba a cosas más grandes que nosotros mismos, que sincronizaban y sintonizaban cabezas y corazones. Y con un lenguaje que va más allá de las palabras nos explicaron el amor, la esperanza, la tristeza y la nostalgia; nos contaron mil y una historias que durarán para siempre, aunque no recordemos cada detalle, nunca olvidaremos cómo nos hicieron sentir.
           Si, en definitiva la música inspira… es aterradoramente inspiradora; te eleva tan alto que la caída puede ser mortal. Pero es de esas cosas que valen la pena. Por eso me gustan los músicos, los artistas, que me enseñan con cada acorde que la pasión existe desinteresadamente cuando uno encuentra aquello que lo hace feliz de verdad.
            Ellos esperaban imágenes, yo sólo puedo darles palabras, son mi mejor arma y mi única defensa. Son la ideal aliada para agradecer la mejor hora de mi semana.

Gracias, por el ánimo para seguir, gracias.


En fin, si a alguien le interesa escuchar al grupo del que hablo, que se llama Ciénega, por cierto, puede conocer un poco más de ellos en el siguiente link http://pedroyellobo.bandcamp.com/.

Yo los recomiendo sin dudarlo ni tantito.

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