jueves, 23 de junio de 2011

        "Cuando dos bocas, consagradas por el amor, se aproximan para crear, es imposible que sobre aquel beso inefable no se realice un estremecimiento en el misterio inmenso de las estrellas.

        Estas felicidades son las verdaderas. No existe el goce fuera de estos goces. El amor es el único éxtasis. Todo lo demás, llora. Amar o haber amado, esto basta. No pidas nada luego. No se puede encontrar otra perla en los piélagos tenebrosos de la vida. Amar es el cumplimiento del más alto deber."

                                                                                                                     -Víctor Hugo



viernes, 10 de junio de 2011

CONFIAR ES, CASI SIEMPRE, ABANDONARSE.

Sabias palabras de Víctor Hugo y pude comprobarlas hace no muchos días. Les contaré como pasaron las cosas.
Todos hemos tenido esas materias cursis y románticas. Ya saben, esas en las que al final del curso el maestro, igualmente cursi y romántico, planea una dinámica grupal. En esta ocasión, el ejercicio fue en parejas. Uno se vendaba los ojos y el otro lo guiaba hacia algún lugar especial, le quitaba la venda y le decía: mira tú reflejo.
Es tan extraño tener a alguien dependiendo de ti, confiando en lo que haces y a donde lo llevas… Afortunadamente, compartí este ejercicio con un buen amigo y, aunque lo hice tropezar un par de veces, siguió confiando en mí. Lo verdaderamente asombroso, fue cuando me tocó vendarme los ojos y confiar. Me di cuenta de que estaba en un punto de mi vida en el que era más fácil dejar que alguien me llevara que llevarlo. Sentí como el peso sobre mis hombros se aligeró y la constante presión en mi pecho desapareció. Sabía que nada malo me pasaría porque él estaba ahí, cuidándome.
Además, por primera vez, disfruté la incertidumbre de no saber dónde estaba ni a donde me dirigía. Creo que esa es una de las sensaciones más sanas que se pueden tener, siempre y cuando no causen un conflicto interno. El no ver a donde irán a parar tus pies te hace despegarte del suelo y pisar nubes. Pero no son nubes de esas que arrastra el viento, son nubes de Tierra, nubes verdes que dan cosquillas.
Realmente vi mi reflejo ese día. Un reflejo diferente al que me enseña el espejo cada mañana, uno más natural pero no por eso menos hermoso. Un reflejo que no sólo era mío, sino de la humanidad.
Aprendí muchas cosas en esa hora con cuarenta minutos: la responsabilidad de guiar a quienes te rodean, el agradecimiento hacia alguien que cuida de ti, la felicidad de tener alguien con quien compartir los problemas. Y que te puedes conectar con lo que te rodea, lo único que necesitas es aislar una parte de ti y darle permiso a tu cuerpo de sentir.

miércoles, 8 de junio de 2011

Día Mundial de los Océanos

¿Y eso a mi que?

Pues a ti todo. Puede no parecer importante, pero los océanos son los pulmones de la Tierra. Son la principal fuente de oxígeno y los que más dióxido de carbono absorben. Sin embargo, hemos sido peores que fumadores empedernidos. El aumento de los gases de efecto invernadero en los últimos cincuenta años ha sido tal, que el océano ha llegado a su límite. Si seguimos así sólo nos irá peor, ya no habrá vuelta atrás.

Pero aún no es tarde. Aún podemos recuperar parte de lo que hemos perdido, evitar mayores lesiones y hacernos responsables de lo que hemos causado. Una manera muy simple y un buen punto de partida el día de hoy es reflexionar por qué es importante conmemorar el Día Mundial de los Océanos.

De entrada puede parecer una estrategia más de mercadotecnia, como catorce de febrero, pero ¿quién ganaría dinero con esto? ¿Los vendedores de comida para peces? No creo, esos bichos que venden en las veterinarias casi ni comen. Lo que la ONU trató de hacer al darle un día a los océanos es crear conciencia sobre la importancia de su conservación y manejo sustentable.

El slogan de este año fue: "Nuestros océanos: por un futuro verde". Suena bien, pero no nos dejemos guiar por la idea de que todo lo verde es ecológico y por lo tanto bueno para el medio ambiente. Vayamos un poco más allá del discurso oficial y pensemos en la última vez que vimos fuimos a la playa, lo hermoso que fue el atardecer y los misterios que las olas dejaban entrever a cada vaivén. Porque los misterios del mar son innumerables, la cantidad estimada de especies es exorbitante así que no podemos acabar con algo que no conocemos ni hemos terminado de entender.

Si no te mueve cuidar eso de lo que dependes, por la contemplación y la felicidad intrínsecos a el, apelo a tu curiosidad. Esto con la finalidad de evitar que se acaben los arrecifes de coral, se extingan más especies y que ocurran otros daños irreversibles a todo el sistema Tierra.

Entonces, celebremos este día (o lo que queda de el) buscando formas de no contaminar los océanos y preguntándole a nuestra almohada (y a Google) si vale la pena hacerlo. Seguramente, la respuesta será sí.

sábado, 4 de junio de 2011

La levedad y el peso

Quiero que la música me llene, escucharla sonar tan fuerte que mis oídos sangren. Quiero respirarla y escuchar mi corazón latir con el mismo ritmo. Quiero nadar entre esas olas de sonido y ahogarme poco a poco en cada nota; perderme en ese mar de sentimientos hasta estallar, llegar al clímax y regresar al suelo.

Sí, ese suelo que me ata, el amante de la gravedad que lo engaña con cualquiera. El suelo que me da el peso que necesito para existir es lo que yo mas quiero porque, el día que lo pierda, habré dejado de vivir la vida terrenal que tanto me apasiona y que disfruto con banalidades. Porque no sé como vivirla de otra manera que no sea frívolamente, nunca aprendí a darle significado a las cosas; a detenerme a oler una rosa, a contemplar la luna o disfrutar el sol. Nunca.

Por eso vivo en una constante levedad que pone en hombros de otros mi destino, que me arrastra, como el viento a una hoja, a su conveniencia. Y es la correcta combinación de sonidos y silencios lo único que puede darme el peso que necesito para regresar al sublime sustento que tan bien conozco.

He aquí el ridículo círculo del malvivir, entre el peso y la levedad de la cosa más hermosa que puedes sentir.