Amigos pocos. Eso dicen. Pero, ¿Qué importa lo que diga la gente? Lo que importa es lo que se siente y lo que se piensa. Y hoy siento, una vez más, que no merezco lo que tengo. No merezco tener a alguien que me escuche cada vez que se me antoja, mucho menos que le importe eso que estoy diciendo. No sé cómo fue que me topé con alguien tan alegre, bondadoso, desinteresado, impuntual y paciente. Lo mejor de todo, es que no nada más fue un alguien, fueron dos. Mis AMIGAS. En relativamente poco tiempo, encontré otra familia en esas dos personas, otro hogar donde ahora me reciben con los brazos abiertos y fui capaz de dar… Espero haber y seguir dando lo suficiente.
Hoy es un buen día para dar las gracias por esas amigas tan especiales, porque sigan viendo muchas lunas más y festejando un aumento de arrugas impresionante. Gracias, crezcan y envejezcan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario