lunes, 17 de enero de 2011

Entre malos y peores

¿Una crítica al gobierno? ¿Una crítica social? Jamás. Ni la política ni la gente es algo que me interese. No creo en una por ser derivada de la otra. Cada día que pasa me convenzo más del egoísmo infinito del ser humano, de que todos los problemas se deben a eso y a la sobrepoblación. Seguramente la única solución es un exterminio. Si sirviera de algo, participaría en un suicidio masivo, quizá sin pensarlo demasiado.

Pero no me crean una desalmada. Sí tengo un corazón. Sí tengo sentimientos. Y es por eso que creo lo que creo, porque también veo la realidad en la que vivo; porque en los últimos meses abrí los ojos a un mundo que era desconocido para mí. Porque hace una semana perdí a alguien que quería mucho de una manera muy cruel.

La muerte es algo natural; vivimos y convivimos con ella todos los días, de cierta forma estamos acostumbrados a ella. Pero la muerte debería ser así, natural, algo que llega con los años o después de una enfermedad (a fin de cuenta somos vulnerables). No debería ser algo forzado que llega como consecuencia de múltiples heridas o por un balazo en la cabeza. No, eso no está bien. Es lo único que sé que no está bien. No está bien hacer sufrir a alguien de esa manera y no está bien hacer sufrir a una familia haciéndolos recoger pedazos de hermano, hijo o nieto.

Todos sabemos la situación que se vive en México, todos hemos escuchado de alguien que anda en los "negocios", alguien a quien extorsionaron o incluso secuestraron, muchas veces gente inocente que sólo estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado. Ojalá que ustedes nunca sepan lo que es perder a alguien cercano por culpa de dicha "situación" o supuesta guerra en la que estamos, a mí ya sólo me queda seguir creyendo que esto va a cambiar porque bien dicen que cuando te roban la inocencia ya no hay quien te la regrese.

Hoy más que nunca y a pesar de todo quiero creer que esto va a cambiar. Quiero darnos una segunda oportunidad de dejar el egoísmo de lado, de pensar tantito en el que está al lado…Puede que ni aunque todos lo intentemos las cosas cambien, pero vale la pena hacer un esfuerzo por nuestro país. Sí, si lo vale.

Un inicio para este cambio, desde mi punto de vista, es la campaña iniciada por Rius. No, una imagen pegada en tu coche o en tu ventana no va a hacer una diferencia, pero el significado detrás de la imagen, tendrá un impacto eventualmente. A lo mejor sólo llega a las noticias como un caso curioso, pero quien sepa ver más allá, verá será seres cansados y heridos que no se cruzan de brazos. A fin de cuentas, esto es sólo el inicio.

miércoles, 12 de enero de 2011

Posible solución a un callejón sin salida

¿Cómo sabes cuando algo empieza? ¿Cómo te das cuenta que algo ya terminó? Cuando estás seguro de conocer el inicio, distinguir el principio del fin no parece tan difícil (incluso si se trata de un círculo). Pero, ¿qué pasa cuando te saltas el “érase una vez”? Aun cuando llegues al “y vivieron felices para siempre” tendrás esa sensación de olvido, como cuando sales de un lugar con las manos vacías habiendo entrado con kilos y kilos de cosas. Lo que pasa es que así como no hay principio tampoco hay final; pasa que no sabes como acaba la historia, sólo sigues viviéndola. Es un callejón sin salida, si es que acaso estás buscando una.

Lo complicado del asunto es que no es un callejón. Todo se convierte en una vida que te tiene encerrado en mil paredes, un mundo de recuerdos, un mar con sabor a eso que no sabes cómo terminar. Si la cosa es tan grande, debería haber muchas maneras de salir, así como muchas de estar ahí dentro. Si no hay un principio definido, las posibilidades para que empezara son infinitas, por lo tanto, se abre una infinidad de posibles finales. ¿O no?

Las cosas son tan relativas en estos días que parece poco probable que algo de lo anterior sea cierto, pero lo es. Es por eso que con nosotros la historia nunca se acaba. Porque no hemos podido definir un inicio y un final, porque todo empezó a destiempo y terminó igual. Porque aun cuando hubiera terminado e iniciado justo al mismo tiempo para los dos, la forma de ver el mundo habría cambiado el momento. Porque tú y yo no somos iguales estamos condenados a vivir el desenlace de la historia, nunca nada más.

Por Einstein y los cuentos de hadas. Por lo que fue y ya no será y lo que no importa que no sea. Vivir con la realidad, la que sea que quieras elegir es lo único que se necesita, es la única posible solución. No se ocupan ni principios ni finales, ni ética ni valores. Sólo resignación.

Buscando pedazos

Y esa noche, mientras todos trataban de ver aunque fuera un pedazo de ese famoso director de cine y su delgada acompañante, yo sólo te buscaba a ti. Buscaba ese cabello inconfundible entre el mar de gente que trataba de acercarse a la malla para estar un poco más cerca de las estrellas. Yo sólo quería ver un trozo de ti.

Pero no logré verte, ni siquiera tantito. Ni esa noche ni nunca más. Ojalá hubiera tenido el valor de preguntar antes por ti. Parecía que todos se morían por darme la noticia, pero no se atrevían a hacerlo sin que antes yo te mencionara “por casualidad”. De haber hablado antes y no tres meses después, tal vez te habría podido ver a través del vidrio de la puerta del hospital. Ahora lo único que conseguí ver fue una piedra tallada con garabatos sin sentido rodeada de flores blancas. Cómo odiabas las flores. Yo por eso, sólo lleve lágrimas.