lunes, 25 de octubre de 2010

And I could tell, by the look in her eyes that she wasn’t coming back. I could tell this is it, this is the end.

Her eyes were sparkling, full of tears, sadness, and fear. And I knew my eyes tell exactly the same things. Madness.

I couldn’t even cry, I didn’t want her to remember me crying (like she has never seen me cried), but I couldn’t smile either. The only thing I could do was to exist. Stand there, in front of her and listen to the softly rumor of the sea.

sábado, 9 de octubre de 2010

Amiga

No hay palabras para describir lo que sientes ¿cierto? No hay nada más después de lo que pasó. Sólo queda vacío. Un hueco que parece ocupar todo el espacio dentro de tu pecho. No hay nada que al hacer o decir pueda cambiar tu sentir. No hay nada que reemplace lo que has perdido.

Y tienes toda la razón. Nunca encontrarás nada igual. Nada te hará sentir como él te hizo sentir. Jamás nadie te querrá como lo hizo él. Estás sola, estás sin él. Y obviamente no importa todo lo que tengas, nada se compara con lo que tenías con él.

Pero así es la vida. Así es tu realidad. Él ya no está, pero la vida sigue. No trates de llenar ese vacío. Atesora el hueco en tu pecho como un monumento al pasado. Siente el dolor de los pies a la cabeza. No saques un clavo con otro.

Pero date cuenta de que estás igual de sola que antes de su llegada. Su partida puede haber cambiado tu vida, pero no cambia lo que viene. Es solo algo más que debías conocer.

Ahora pon todos los recuerdos junto al hueco. Debe de haber armonía en tu corazón. Guárdalos bien, no vaya a ser que un día por accidente se salgan. Guárdalos tan bien que olvides que están ahí. Te tomara tiempo, pero lo lograrás cuando menos te lo esperes

En este momento tienes un corazón roto, pero pronto tendrás un corazón sabio, lleno de recuerdos y un pequeño hueco que te hará seguir recordando. No te acongojes. Todo estará bien.

sábado, 2 de octubre de 2010

Tu, ellos y todo

Y ellos en sus cajas de cristal olvidaron lo que en realidad eran. Pasaron tanto tiempo pensando en lo que podían ser que olvidaron de dónde venían y quiénes los acompañaban. Ahora solo quedan palabras que intentan contar una historia que seguramente pocos entenderán.

¿Cuándo estas seguro de haber obtenido lo que querías? ¿Cuándo dejas de ser lo que eres y te conviertes en lo que quieres ser? Seguramente cuando te sientes cómodo, seguro y en relativa paz. Pero esto no es suficiente, es necesario que todo sea como tú quieres, que todo sepa lo que tú eres.

Cuando a tus ojos todo es como debe de ser, tu felicidad consiste en sentarte y ver como pasa la vida que diseñaste minuciosamente. Tu trabajo es vigilar que todo siga así, que nada se salga de los esquemas que con tanto esfuerzo planteaste. Tu deber, que todo siga igual.

Así que te encierras en tu caja de cristal, allá en lo alto, sin miedo a caer porque confías en lo que has logrado, sin darte cuenta de que todo no es como tu crees. Todo cambia sin que te des cuenta, todo pasa y tú no puedes verlo, no puedes saber lo que todo se siente. Poco a poco dejas de recordar que tú vienes de todo, que con todo tienes que vivir y con todo morirás. Dejas de sentir todo para sentirte solo a ti.

Y entonces tú, solo tú, te conviertes en ellos, en una masa que ha olvidado, que ignora y desprecia a todo. Lástima por ellos que no conocerán el confort que todo puede dar porque ellos en sus cajas de cristal olvidaron lo que en realidad eran.