lunes, 15 de noviembre de 2010

Cambios

Sólo una vez me he cambiado de casa y no fue la gran cosa. Pero cambiar de computadora sí lo fue. Creo que el sentimiento en ambos casos debe ser similar: vacías un lugar al que estabas acostumbrado para empezar a llenar uno completamente desconocido. Nunca es fácil. Encuentras recuerdos escondidos en rincones, lágrimas cubiertas de polvo y pensamientos tuyos que parecen ser de alguien más.
Definitivamente revisar archivos viejos y ver fotografías olvidadas hace que nazca una nostalgia comparable con la de dejar un lugar que te fascina. Cuando estás tan familiarizado con los defectos de algo es un poco bastante complicado dejarlos ir porque aprendes a quererlos y vivir con ellos. Eso pasa mucho. Mucho.
Pero que se le va a hacer, es necesario dejar atrás lo viejo para comenzar a avejentar lo nuevo. Eso debería pasar mucho. Mucho. Lástima que casi no pasa.